El rincón de Miyuru: Los cerros de Úbeda.

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Úbeda: ciudad española y municipio de la provincia de Jaén, capital de la comarca de La Loma de Úbeda, en la comunidad autónoma de Andalucía. La ciudad, junto a la cercana Baeza, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco el 3 de julio de 2003, debido a la calidad y buena conservación de sus numerosos edificios renacentistas y de su singular entorno urbanístico.

-Wikipedia

Cerro.

 (Del lat. cirrus, copo).

1. m. Elevación de tierra aislada y de menor altura que el monte o la montaña.

-RAE

Pues eso, que no estoy demasiado centrada.

Y ya puestos, por qué no aclarar el significado de una frase hecha. Pero aclararlo todo, no vaya a ser. Conocer cosas nuevas nunca está mal, a que no. ¿No? Bueno.
Lo que intento decir es que no pasa nada si de repente un día a uno le apetece “salirse por la tangente” con la vida en general, darle el esquinazo. No, no eres un desgraciado ni un proyecto de vagabundo; tan solo estás un poquito cansado, no nos culpemos.

Las navidades. Todo el mundo habla de sus vacaciones navideñas, y yo no voy a ser menos. Pues bien, si pudiese describirlas con una única palabra, no lo haría. No, porque utilizar colores es muchísimo mejor. Un color transmite mil sensaciones, que posiblemente una simple palabra no podría (aunque pensándolo bien, voy a emplear una palabra ahora mismo. Bueno, vosotros ya entendéis). Y el color es…
Blanco.
A lo mejor con algunas salpicaduras negras por alguna parte. Si fuera un blanco puro, entonces estaría muerta o habría alcanzado el nirvana.
No me puedo quejar de nada. He estado tranquila, he podido disfrutar de la compañía de ciertos familiares y sobre todo, he conseguido un ordenador nuevo. Puede que esto último haya ayudado en parte a la hora de mantenerme en un estado de tal serenidad permanente. Y que la gente en casa se comportase de una manera agradable, también. Las vacaciones comenzaron con buen pie desde que recibí las notas y me salté las tres últimas clases del 18 de diciembre.

Ah, y levantarse a las 2 del mediodía durante casi dos semanas; vaya si ayuda a estar tranquilito y a no malgastar energía innecesariamente.

Dos muertes. He contado dos muertes estas vacaciones. Una me fue totalmente indiferente, así que decidí ir hasta al tanatorio para ver qué tal estaba el ambiente. Obviamente, no fue nada alegre, pero me apetecía ver un poco de humanitarismo. Si queréis ver vida, acudid a un tanatorio.
La segunda muerte me hizo levantarme a las diez de la mañana.

Creo que lo llaman sentimientos encontrados.

Las vacaciones fueron pasando entre risas, tranquilidad, muy tranquilidad y mucho tranquilidad. Luego alguno me preguntó si quería un regalo. ¿Regalo? ¿Que no estoy viviendo ya uno? Regálame una situación así de por vida.
Pero no todo ha sido felicidad absoluta. Las emociones son las que salpicaban colorines a lo que era mi blanco interior, aunque haya sido la vez en la que más cerca he estado de no sentir ninguna, por decirlo de alguna forma. Durante la última parte de las vacaciones tuve que trasladarme a la ciudad de las murallas, solo por un par de días. Allí me esperaba otro familiar al que visitar. Como tenía asuntos pendientes en otro sitio, no podía quedarme más tiempo, y al familiar en cuestión no le hizo mucha gracia. Entonces, la despedida no fue muy agradable. Alguien subió un poco el tono de voz. No era yo quien gritaba, recordemos que mi empanamiento emocional no me lo permitía. Tampoco hubo tiempo a mucho.

Retornemos a la tranquilidad…espera, ¡NO, NO! Mentira, mentira. Pensaba que al regresar, las cosas volverían a ser bonitas. MEN-TI-RA.
Me marché de aquel lugar con un dolor inusual en lo que es la parte de atrás de mi cráneo. Cuando me fui a dormir, ese dolor se extendió por toda la puñetera cabeza, incluso me dio fiebre. Parecía que palpitaba, era tan intenso que se me caían las lágrimas. Y aún encima, ese mismo día tenía otro viaje más, y yo muriéndome.
Tomaba pastillas y el dolor no cesaba. Fui al médico, nadie supo darme una respuesta clara. Pues muy bien.

Intentando asimilar y aceptar mi muerte, me metí en cama otra vez hasta que saliese nuevamente el Sol.
Por suerte, esto solo duró día y medio (más o menos lo que me quedaba antes de que volviese a clase), así que sin problema. Supongo que sería el precio a pagar por el viajecito astral que me había pegado durante las dos últimas semanas.

Creo que esto es todo en cuanto a mis navidades.

Me parece que también hice un poco de vida social…una tarde. De aquí para allá y de allá para lo que yo denomino “el fumadero”, porque mis compañías a veces son un poco…en fin. Sí, eso es todo.

Hace cuatro días, en mi casa celebramos el 17º aniversario de mi nacimiento. Sí, mi cumple. Como ya tengo edad de desposar a un calé  al pronunciar/escribir la palabra “celebrar” la gente suele entender cosas muy alejadas de lo que para mí es celebrar algo, voy a aclarar lo que ha sido:

  • Tarta de queso.
  • Una bufanda.
  • Montar en cólera porque pretendían cantarme el cumpleaños feliz y, para colmo, fotografiarme.
  • Mi amiga R.
  • MÁS TRANQUILIDAD.
Ocurrió algo gracioso justo el día anterior. Alguien me llamó por teléfono. Yo respondí. Al cabo de unas seis horas y media, por la noche, la señora policía apareció debajo de mi casa. Sí, la señora policía. Pinchando en el enlace podréis obtener la felicidad eterna. También os puede ser útil en un determinado momento.
Es la belleza del sarcasmo.
¿Quién llamó a la policía en un arrebato de infantilismo?  Eso será un misterio. Pero es un sujeto ya mencionado en este rincón.
Que esa gente apareciera bajo mi casa en mi busca y captura no fue nada apocalíptico. Solo ha sido un poco latoso, nada más. Ni me molesté en mirar por la ventana.
Ah, qué pena.

 

Vamos, que no fue un mal día tampoco. De hecho, me encontraba en el mismo estado raro que en navidad. Desde hace algún tiempo suelo ponerme un poquito triste cuando es mi cumpleaños, por eso de que pienso que he desperdiciado el tiempo, que no podré escudarme en mi edad ni usarla como me salga de las narices y blablabla. Adelante, que alguien me pegue un tortazo si le place.

Vamos a ver, ahora es el turno de las cosas productivas. ¡Adelante, pequeñas. Salid de vuestra cueva!

  • Películas:

  • He visto Lucy. Esta peli que salió allá por el verano de 2014, protagonizada por Scarlett Johansson. Tenía pendiente verla, porque cuando quise hacerlo en el cine, a mi compañía y a mí se nos iba el bus. La verdad, no es que sea maravillosa, pero el rollo ese de “yo sé que todo es mentira porque utilizo el 100 % de mi capacidad cerebral” llamaba mi atención, por si escuchaba algo interesante. Eso sí, la interpretación de la actriz no estaba nada mal. Ella tenía que hacer como si, de repente,  una ingente cantidad de estímulos la apabullasen después de toda una vida siendo un pequeño corderito miope. El tic en el ojo le salía clavado.
  • To Sir, with love. Esta nos la pusieron en clase de filosofía, justo antes de las vacaciones. No llegamos a terminarla, pero lo que he visto me ha gustado. Es bonito ver esa conexión que hay entre el profesor y los alumnos…o al menos imaginarla. Ya sabemos que esas cosas no pasan en la vida real, menos en el conservatorio. Allí sí. Allí existe el amor.
  • He visto por cuarta vez Kill Bill vol. 1. Que queréis que os diga, el término OP salió de esa película. Cómo no va a ser entretenida.
  • Mangas:

  • Le he estado echando un vistazo al tomo que me compré el otro día, que tampoco quiero empezar todavía. Está chulo, se llama La pobreza, la vida en el pueblo y otros mil motivos por los que no podrás leer manga hasta que sea verano. Pinta interesante. Lo recomiendo.

También es cierto que podría leer manga por internet, como hace casi todo el mundo, pero cansa. Un poquito.

  • Videojuegos:

  • Undertale. Todavía me falta la ruta genocida. Hay un post maravilloso en el que explicamos de qué va.
  • Anime:

  • He empezado a ver Soul Eater. Parece entretenido, pero los animes con muchos capítulos suelo terminar olvidándome de ellos. Ya veré lo que hago.
Puede que sean pocas cosas, pero es que el tiempo se me escapa de las manos.
Venga, hasta otra.

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