El rincón de Miyuru: Hikikomori

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Hoy es el sol 20 de la luna 2 del algo de 2016, lo que significa que me toca rincón. Lo siento.
Año. 年 significa año.

Se me ha estropeado el ratón. Mierda.

Voy a ponerme a escribir el sol número 13. Me apetece ahora mismo.
No estoy de buenas. Y no quiero hacer este rincón el mismo día que mi humor haya mejorado, porque no estaría siendo sincera conmigo misma. Ni con nadie.
En realidad mi humor nuca mejora, solo se inventa a sí mismo. Debería estar estudiando en este preciso momento, pero…bah. Ya me pondré. Algún día de mi vida, lo prometo.

No es que me haya ocurrido nada relacionado con esto, pero pienso que estaría bien mencionarlo.
Niños, hoy vamos a aprender a ser amables. Si alguien os dedica una sonrisa, respondedle bien. Si una persona es cortés con vosotros, significa que a la vuelta tenéis que ser igual o el doble de amables. Si me paso el pu…el día sonriendo y haciendo “jijí” como una imbécil con retraso mental para vosotros, por lo menos devolvedme el mismo gesto, que no sois más ni mejores. Yo no os debo nada.
Cuando, en vez de bajar la cabeza y callar, me incline por arrancaros la lengua de un mordisco y masticarla como si fuera un delicioso chicle sangriento mientras o vais muriendo lentamente y agonizáis, ¡no os quejéis, chicos! Muy mal, me tenéis decepcionada.

Procedo a contar lo que ha sido mi mes desde el último rincón.

De las cosas más destacables que tengo apuntadas por aquí, me quedo con la expulsión. Me han expulsado de una academia. No por tener un mal comportamiento, no por no trabajar, no por asuntos de din…espera, sí. Asuntos de dinero completamente ajenos a mi persona. Porque el problema no era mío, era de los dueños y de su mala gestión. El tema tiene que ver con hacienda, gente que no quiere declarar impuestos y cosas feas de mayores. Muy feas e incómodas. Estos mayores.

U-un momento…estoy intentando que mi cara de asco no…para escribir y, y…
Ya.

Pues nada, que entre eso y aquello, Miyuru se ha quedado sin clases de música. Tacho el punto número uno de la lista.

En febrero han sido los carnavales. Por la zona donde yo vivo se celebran por todo lo alto, sin duda. Este pueblucho es conocido (creo que en buena parte del país) por sus carnavales. ¿Lo guay? Que tenemos seis días de vacaciones. Desde el jueves hasta el miércoles de ceniza.
Casi desde que tengo uso de razón, estas fiestas me sirven para poder encerrarme sin que nadie me moleste. Lo malo es que en cierta época, esto me pilló viviendo en la plaza. LA PLAZA. El núcleo de toda la mierda, con las orquestas, los…los petardos…
Cabe destacar que tengo complejo de perro; es decir, los petardos y bombas me ponen nerviosa. Pero no nerviosa de nerviosa como si tuvieras un examen del que depende toda la nota de una materia y para el que no has estudiado. Nerviosa de que me hace daño ese sonido, y si es necesario soy capaz de hacerme sangre en las paredes del oído con tal de no escuchar nada (cosa que ocurrió en el pasado).
Por suerte, los  últimos años han mejorado en ese aspecto. La gente ha decidido o bien reducir el número de estallidos de esos objetos del diablo, o bien volarse las manos en un descampado. Oh, sí. Dios, sí.

Este año he decidido que, al menos una vez en mi vida, podría disfrazarme de algo que realmente me gustara. En efecto, cosplay. De L Lawliet, porque me daba la gana y me veía en la necesidad de mostrarle al mundo lo fabuloso que es el personaje. Y estoy segura de que el mundo se sintió seducido por mí.

¿He dicho cosplay? No, no, no. Ese nombre no se lo merece. Fue una improvisación de L, un “mierdicosplay” o “cutrecosplay”, como queráis llamarlo. No tenía peluca, no tenía lentillas. Opté por usar el maquillaje lo mejor que pude, por plancharme el pelo y alborotarlo, por buscar los pantalones más anchos…algo. El caso es que yo fui feliz sintiéndome L e interpretándolo. Hubo a quien le gustó, todo hay que decirlo. Otros opinaban que daba mal rollo. En cualquier caso, yo estaba satisfecha con el resultado.
Me pasé desde las ocho de la mañana hasta las tres de la madrugada de un lado para otro con mi curioso atuendo.

También me echaron harina encima. Aquí es costumbre lanzar harina en carnavales, dentro de los institutos y fuera de ellos. Harina. Sin mi permiso. Harina.
Ja…jaaj… aajajs.

Me sacaron una foto.

L está desquiciado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo más gracioso es ser el centro de las miradas, normalmente llenas de mucho asco, en mitad de una “convención” de multitud de disfraces.

-E-esto…
-¿Sí?
-Yo…verás…
-Qué quieres, niñata rara.
-…Llevas un objeto fálico sujetado a la cabeza por una diadema y usas medias de rejilla; tu piel está untada en un líquido aceitoso sospechosamente raro, tan sospechoso como esas manchitas blancas de aspecto viscoso pegadas a tu peluca barata de los chinos. Con un brazo, sujetas una botella de vodka. Con el otro, un saquito de harina vestido con un mono de bebé. Tú  estás dentro de un disfraz hinchable de prominentes pechos y trasero, cosa que degrada tu propia imagen bastante.  Ah, y tu nivel de alcohol en sangre roza el coma etílico. ¿Qué es ese polvillo blanco que asoma en tu bigote? ¿Es azúcar glass o es que has intentado obtener placer carnal con tu bebé de harina? No, dudo que sea eso. Tú lo sabes bien. Solo quería pedirte si, por favor, tendrías la amabilidad de dejar de mirarme de tal manera por llevar los ojos pintados de negro y una camiseta blanca. Gracias, mi cordial ser antropomórfico venido del mismísimo infierno. Ojalá tu vida termine esta misma noche.

Más o menos os he logrado describir el tipo de agradable “disfraz”(¿disfraz? JÁ) que te puedes encontrar por aquí en caso de que sea carnaval. Pero qué más dará, si otra parte de la celebración consiste en tirar trozos de carne cocida y estiércol con hormigas rojas desde un coche para deleite del pueblo, que considera una aberración perderse tal acontecimiento. Todo está perdido.

Verídico.

El mes no ha tenido color, porque ha sido un mes con instituto. El instituto es como un agujero negro que absorbe la luz, el color y mi vida entera. Se traga mi alma, y eso se puede ver por las mañanas, que parece que no tengo.

He estudiado un poco. Aporto una aproximación gráfica de lo que ocurre cuando hay que estudiar bajo presión.

La actitud de Miyuru ante la vida cuando no hay exámenes ni clases de mierda.

Creo que todos nos podemos sentir un poco identificados. Ahora pasemos a la otra fase.

El sufrimiento al pasarte media vida y tres cuartos estudiando entre pentosas y hexosas.

Si el día 13 estaba de malas, entonces hoy creo que ya debería clavarme una daga en el estómago. Me alegro.

  • Me he dado cuenta de que he escrito “acer” en dos conversaciones distintas. Premio.

De verdad que no puedo ser más retrasada. De verdad que no, lo intento y no me sale, porque es ya psicológicamente imposible. Que alguien traiga el aparato de arrancar las uñas que aparecía en Higurashi no Naku Koro ni, que me hace falta.
Ahora que me fijo, esa máquina es flipante. Es uno de los castigos físicos que más me llaman, y a más de una le iría de maravilla. Digo  más de unA porque la peste reside en las niñatas, que son las que se dejan las uñas a lo prostituta, sin ánimo de ofender a las prostitutas. PERO OS HABÉIS FIJADO.

Algunas dan mucho asco, con esa manera de moverse y de agitar sus repugnantes manos tan, tan, tan….
Porque con esas mierdas, yo lo que veo es que que intentan parecer unas ligeras mariposas de colores que vuelan entre flores, pero se quedan en sífilis.
Me gustaría meterles la uña en esa cosita mona, a ver qué pasa. Lo malo es que no sería capaz de pulsar el interruptor; soy bastante pussy, saldría corriendo entre gritos a buscar a mi mamá . (?)

Vamos, que es broma. Aunque el chisme sigue molando.

Da chisme.

El día 17 viajé con mi clase a la ciudad porque estábamos inscritos a una competición de geología en la universidad. No tengo mucho interés por la geología, pero como me daba la nota para ir (estaba inspirada en el primer examen del trimestre, cosa rara) y nos podían llegar a poner un punto más a final de curso si quedábamos entre los tres primeros, pues vale. Podría sacar algo de ahí. No hemos ganado, pero ha sido divertido. Me ha gustado el ambiente.

Cuando fue lo del cosplay, intenté hacer una foto de pose heroica. Se disparó antes de tiempo y salió desenfocada y sin pose. Me hizo gracia al verla y tenía que subirla.

L Lawliet ha venido a comerse a vuestros bebés. Y hay un bonito cuadro.

  • Dato curioso y nada interesante:  después de hacerme esta foto, empezó a sangrarme la nariz.
Llevo un tiempo pensando en que me voy a quedar sorda por culpa de estar siempre escuchando música. No hay momento que no lleve los auriculares en las orejas (exacto, en clase igual), y viene siendo así desde hace…¿dos años? Por ahí andará la cosa. Y es que una vez que experimentas la vida con una bonita canción de fondo, ya no quieres que sea de otra forma. Te das cuenta de que el mundo es exageradamente aburrido.
¿Y si me voy por artes?
(NO)
Vale, perdón.
Se me acaba de venir a la cabeza el epitafio de Seikilos. Pues eso, epitafio de Seikilos.

Me trae buenos recuerdos. Quién lo diría.

Me gustaría aprender a bailar vals. En serio, no existe música más bailable. Ni Avicci , ni David Guetta ni Skrillex. Vals.
Una mañana bailé uno en el salón, con el concierto de año nuevo. Otro de mis recuerdos felices, por desgracia.
Fue muy bonito. Si hay algo que me hace ilusión, es bailar un vals bien bailado.  Mientras no encuentre un compañero, practicaré yo sola…como pueda. Será difícil, pero welp.
Se me ha metido algo en el ojo.
Mira, que paso. Ya estoy empezando a irme por las ramas.
VAYAMOS CON LA PRODUCTIVA PRODUCTIVIDAD.

 

  • Mangas:

  • SÍ. Me prestaron uno, y fue por sorpresa. Me lo pusieron en las manos sin yo saberlo, prácticamente. Orange, se llamaba. Y era de una tal Ichigo Takano. El estilo de dibujo me recordaba un poco a Shigatsu, supongo que por los ojos ultra brillantes y los labios gruesos, y porque eran estudiantes lloricas y tal. En serio, ¿puede alguien decirme por qué ahora a los dibujantes les da por inyectarles botox a los personajes anime? Alguno tiene un tortazo en la cara cuando aparecen así dibujados. Parece que quieren embellecerlos hasta el punto de que ya no mola, de que hasta da rabia mirarlos. Tanto labio carnoso que PARECE QUE SE LES VAN A CAER AL SUELO BASTA STAPH INAF LABIOS GORDOS EN EL MANGA.
A lo mejor es que lleva siendo así desde hace más tiempo del que pienso y solo es que me he enterado ahora.
  • Películas:

  • La horca (The gallows). Cómo era esto que está tan de moda decir ahora…¡CLICHÉ! Pero esta vez lo estoy diciendo bien, eh. Porque el principio de la película los tiene. Un instituto, capitán del equipo con una evidente deficiencia mental, nerd abusado por el abusador, la bitch que es la novia del capitán, Estado Unidos, un chaval con complejo de Scott Pilgrim…el principio reúne todos los requisitos para ser catalogada como “sidosa”. Peeeero lo compensa con que sabe poner en temsiom. Crea temsiom por la mitad de la peli, y lo hace muy bien. Miré hacia atrás para ver si había alguien.
    Seguramente me peguen por lo que he dicho antes, por no entender las cosas, pero…yo es que me he quedado con la parte sidosa. Mi simple cabecita no ha visto nada más allá, no ha captado el mensaje.
  • La siguiente en esa misma tarde fue The Purge Anarchy. Sí señor, esa sí que fue entretenida y mucho más creepy que la primera de esta saga. El futuro que te pintan no está muy alejado de la realidad, podría hasta ser posible y…pensar eso pone los pelos de punta. Las escenas hacen que me sienta tan indefensa como los personajes. Pillo un miedo de la leche.
  • También me he visto Ex machina, que oye, no estuvo mal. Va sobre un científico alcohólico muy adinerado que crea mujeres robots y una de ellas se enamora de un chaval que solo iba de tester. Fin. Dónde está mi diez.
  • Libros:

  • Lecturas obligatorias que esta vez no considero dignas de mención.
  • Animes:

  • Me he terminado Himouto! Umaru-chan, que me lo recomendó una chica de clase. Poco puedo decir; es un anime para pasar un poco el rato, con sus tonterías y sus pequeñas cosas adorables.  El problema viene cuando aparecen personajes estúpidos, poniendo caras estúpidas y haciendo voces estúpidas. A.K.A. las féminas. Ver anime se me hace insoportable cuando aparecen esta clase de retrasos dando fanservice a los pedófilos.
  • También me he terminado Kuroshitsuji: Book of Circus. Es una pena que solo fueran 10 capítulos. Esta serie la disfruto mucho, su fama es merecida. Hace un año exactamente que me vi las dos temporadas anteriores, que me encantaron. Espero que saquen algo más. Por ahora, esperaré un poco para verme las dos OVAs.
  • No he continuado Soul Eater.
  • Me he propuesto empezar JoJo’s Bizarre Adventure. Llevo dos capítulos. Seguiremos informando.
  • Videojuegos:

  • No vale reírse. He jugado a los Sims 4 un par de veces, vale.
… … …
A mí no me hace gracia.

Enga.

 

 

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