El Rincón de Sehir: Julio

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Buen mes, ¿eh?

Sé que estamos en junio. Lo sé perfectamente. Pero también sé que no tengo imaginación suficiente como para hacer un título medianamente currado. Por lo menos este mes. Es el mes 6, mi preferido. En el medio del año, en esto de que dices que queda mucho de año porque acaba de empezar, pero te das cuenta de que ha pasado la mitad y te empiezas a replantear el año, diciendo “Mierda, lo que tenía que hacer”.

Aparte acaba el curso. El curso que tan infinito parecía al empezarlo en septiembre. Es como que vaya, ahora empieza el verano. El tiempo li-… ¿Li qué? ¿Licupado? Mejor no inventar palabras y empezar a hacer agendas para aprovechar bien el tiempo que tienes, porque en nada se va y vuelve a empezar el curso, para empezar trabajos mucho peores que los del año anterior. ¿Estrés? ¿Qué mierda es eso? Si no existe. Si la vida de estudiante es la mas calmada.

Que sí, hombre. Que eso aprendemos en clase.

¿Os he hablado de las… distopías?

Parece que no viene a cuento.

Yo os venía a hablar de mi mes. Si vamos a mi anterior rincón… no puse propósitos. Pero no pasa nada, porque pienso en el 13 de mayo y se me viene a la cabeza todo el estrés que pasé. Es de estas cosas que tardas en olvidar. Más que nada porque iba día por día con tareas pendientes y toda la mierda de la vida acumulada. Tenía muchos trabajos, tenía conciertos, tenía de todo.

El que mencioné que probablemente saldría mal, salió mal. Pero es que era completamente esperable, así que como si no lo dijera. Los conciertos salen mal por definición. Porque si mezclas definición con conciertos te sale desconcierto, que es lo que hay en tu cabeza el tiempo desde que haces el concierto hasta que ves la grabación y recuerdas el fatídico día en el que naciste.

Por otro lado, había trabajos. Estaba aquel que había expuesto antes de haber redactado. Bien. En la asignatura fue un 8. No me quejo. Estaba aquel otro que me quitaba el sueño y por el que trasnoché, diciendo frases como:

“Va a llegar un punto de la noche en el que no sabré dónde quedaba el conservatorio o quién es Zacarés.”
“Veo quintuplinkfnto.”
“Voy a acabar yo en la islita esa.”
“Julio está apareciendo por mi puerta.”

La primera frase hace referencia a lo que rondaba por mi cabeza con respecto a mi centro de estudio y mi profesor de esa asignatura. La segunda palabra de la segunda frase venía intentando ser “quintuplinfinito”. La tercera frase hace referencia a que mi transcripción era “Die Toteninsel”, que viene traduciéndose como “La isla de los muertos”. La cuarta no necesita explicación.

Otra cosa que había que hacer era… ah, no, es es de otro momento de mi existencia.

Por el resto había dos conciertos más. ¿Recordáis? Pues yo no, porque al final no los hice. Julio me dijo “Hola” y yo le devolví el saludo. Por eso actualmente tengo como un mes más para preparar las obras que ya casi tengo preparadas. No me viene nada mal. Hasta es un agrado de la vida.

Pues nada, que el curso acabó sin sobresaltos. Solo ese estrés. Sabéis. Es que estuve estudiando para aquellos conciertos hasta dos días antes, cuando la profesora me dijo que me retirara, que no. Que no iba. Y yo estaba completamente de acuerdo. En fin. Después de eso, solo fue todo esperar notas. Y así fue. Todo aprobado menos esos dos exámenes que ni hice.

Es verdad, que también estaba el concierto de coro. Ese misteriosamente salió bien. Mira tú. Quizá porque era la orquesta y el coro. Quizá más de 70 personas en total en esa iglesia tocando/cantando a la vez. Esos no suelen salir mal, no. Porque cuando uno se despista, el resto no. Por eso siempre son mejores. Por eso en algún momento de mi vida quiero dedicarme a tocar en una orquesta, cosa que con el piano no es posible.

En cuanto a otros aspectos de mi vida, he comprado manga. No me acuerdo de lo que fue este mes, pero también libros antiguos. De los de cuáliti. De estos que dices “Oh, sí. Esto ha perdurado con razón”. Estilo Alicia en el país de las maravillas, Don Álvaro o la fuerza del Sino, Niebla y similares.

Vayamos a lo importante, lo que come mi tiempo actualmente. Zwoirash.

He progresado bastante. No voy mal, teniendo en cuenta cuánto llevo. Quizá hasta este me lleve menos de medio año, según calculo. El libro está completamente planificado, solo es cosa de redactarlo. Que es verdad que eso suele ser lo que más lleva, pero… oye. Son 13 capítulos, prólogo y epílogo. Llevo el prólogo y casi todo el capítulo 1. No creo ir mal, en esto. De momento llevo cerca de 10.000 palabras, que vienen siendo 20 páginas, contando la portada y esas cosas. Calculo que irá entre 150 y 200 páginas, otra vez. Pero de las de folio, no de tamaño libro. En ese formato volverá a rondar las 350. Probablemente. Porque el contenido vuelve a ser el mismo.

Otra vez hablando del tiempo que me va a llevar escribir ese libro, imagino que poco. Porque es otra de estas cosas que tengo bastante claras, más que nada porque está esquematizado. Si los rincones son otra cosa que tengo clara y más o menos tardo como una hora en hacer un rincón de como 2000 palabras es que tampoco es que me vaya a llevar mucho.

Os juro que esto es como pensar en escrito. No estoy planeando nada y no sé ni si quiera si lo que escribo tiene sentido. Pero así nos ajustamos más al siglo XXI y a su arte. La peor basura.

Espera.

Que me dedico al arte.

Y soy del XXI.

Vaya, valla, baya.

Balla.

Decíamos que el libro no está mal. Que si lo publico que lo compréis. Porque oye, como continuación de Amiskon no creo que esté mal. Es decir, Amiskon se desarrolla en prácticamente dos días. Quedan muchas cosas sin resolver. Y muchas cosas que te hacen pensar que se me fue la olla escribiéndolo y que no tienen sentido. Zwoirash se desarrolla en una semana y te va aclarando que no se me fue la olla tanto y que esos “despistes” son realmente “detalles” que marcan a cada uno de los personajes y sus respectivos puntos de vista. Si fuera tercera persona sería comprensible que fueran tachados de fallos, pero oye. Si falta un diálogo en un punto de vista que se muestra en el otro… ¿no os parece que es que el primer personaje no escuchó esa frase? Y luego cosas similares. En fin. Que la crítica, si quiere ser mala, siempre será. Pero a mí me la suda un poco. A mí esos detalles me parecen lo que hacen algo de mi libro.

Que tampoco es por hablar genial de él, sino que es más por decir que algo tiene, que no es como otros libros que nos mandaban leer en el instituto, con los que acababas con cara de asco, diciendo “por lo menos no tiene faltas de ortografía”. Porque la creatividad se la pasaban por arriba. Y lo que parecía un poco de opinión social era como… “no sé para qué público escribes, sinceramente”. Pero bueno. Por eso tenía esperanzas en que me publicaran el libro. Al releerlo, me di cuenta de que no. De que quiero mi libertad y no bombas a la puerta de mi casa.

Aparte, mi libro trata aspectos que veo en la realidad y por los que no quiero pasar, sinceramente.

Por el resto, también estoy… creo que ya he dicho esto… digo que también estoy haciendo un documento de contextualización para que todo se entienda mejor. Probablemente estas cosas no acaben publicadas (en caso de que algo sí acabe publicado). Así es todo más enigmático, más digno de mandar a la mierda por no entender, diciendo que la culpa es mía. Pero el cuarto libro, Gyerplen, es casi el documento de contextualización, con una historia un poco… así tapada con una cortina. Pero que pasa. A lo mejor acaba siendo el libro estrella, junto con el séptimo, LT-0. Que ya verás como el mejor vuelve a ser Amiskon porque fue más espontáneo, que es más natural, que tiene una trama más interesante, que no sé cuánto.

Que las segundas partes siempre son una mierda. Que las terceras ya son dignas de quemar. Y que no sigas porque a lo mejor infectas al mundo de sida cerebral.

Que no lo niego, hombre. Que yo también voy con esas en la cabeza. Que en mi cabeza hay una historia extraña con muchas cosas y que mi intención es más hacer crítica social a partir de una historia a contar la historia, hombre. Que la historia es interesante y se sigue. Pero es que leyendo Amiskon simplemente has pillado un 5% de la historia. Ni siquiera has conocido a los protagonistas.

Tengo complejo de Dostoievsky.

No, vale. Chiste malo.

Aún no he hecho más diseños. Espero volver con ellos pronto, aunque eso quizá llegue a ser en julio. Porque creo que voy a tener algo más de tiempo y posibilidades. Por razones mías, vaya, pero… eso. Es como que junio aún me estresa un poco porque hay un… un “curso subyacente” en mi vida, aunque haya acabado las clases. De hecho aún tengo exámenes, tanto en el conservatorio como en el… en el instituto. Que sigo. Otra vez. Pero bueno.

Bueno. No tengo tampoco mucho más que decir, así que sigamos con la vida y con la lista… ¿Staklin? Yo no voy a mirar otros rincones para saber el nombre. Si es inventado, pues… pues que lo sea.

  • Anime:

    • Alpha y yo acabamos Boku Dake ga. Muy interesante y muy recomendable. No está nada mal. La historia es buena, el tratamiento de la misma es buena, y los personajes son adecuados. De hecho hay algunos que te hacen aplaudir de lo interesantes que son.
    • Vimos la OVA de Death Billiards. Es la que precede al anime de Death Parade, la que dio la idea al proyecto. Sinceramente, a mí me dio ganas de ver el anime. Pero el anime no me hubiera dado ganas de ver la OVA.
    • Pasando a hablar del anime, Death Parade, es como muy… muy forzado. Se puede decir que le falta historia. Se puede decir porque es que es así. Si tiene, yo no me enteré. Yo de lo que me enteré es de las normas de los árbitros, porque más cansinos con ellas no podían haber sido.
    • Empezamos a ver La storia de la Arcana Famiglia. Aunque en mi caso no es que empezara a verlo, sino que volví a empezar, aunque me acordaba. Porque aunque sea una porquería… cuatro episodios no hacen daño. Otro cantar sería si fuera con Black Lagoon. … Me dejó traumilla, ¿eh?
  • Manga:

    • Me parece hinpaktante deciros que no he leído manga, aunque tengo bastante nuevo. Ya veréis para el próximo rincón cómo esto está medio petado.
  • Películas:

    • Alpha y yo vimos Calle Cloverfield 10. La recomendaría 200 veces más que esta. Porque se lo merece. Porque parece una cosa, es otra, y me recordó a la vida que llevé haciendo Amiskon. No por identificarme con los personajes, sino imaginándome lo que estuvieron haciendo los creadores de la película cuando se plantearon hacer algo así. De verdad. Los entendí y les daría mil palmaditas en la espalda repitiendo la misma frase una y otra vez. De verdad. A lo cansino.
    • También vimos Matrix. Yo por fin la vi entera. Era hora, ya. Entendí muchos memes que ya utilizaba antes por conocer casi todo el argumento y algunos detalles de la película. Me mola mucho ver cómo la gente utiliza el tema de las distopías, y qué mejor que ver este tipo de cosas cuando estoy escribiendo un libro en el que hay una dist-… vaya. Pero si es que ni ha sido mencionado. ¿Veis qué os digo cuando hablo de que Amiskon ni siquiera es una introducción completa? El caso es que Matrix es genial.
    • La otra película que vimos, y tan última como menos importante, aunque no mal, fue Atrapados en Chernobyl. Parece que esta vez no nos confundimos con ninguna película. Me gustaron todas. Esta, aparte, me hace pensar en cómo la rodaron y en lo mal que tuvieron que pasarlo así pensando en que el argumento podría hacerse realidad.
  • Libros:

    • Seguí un poco con La fundación, de Buero Vallejo. Aunque eso casi es inmencionable, porque poco más de una página fue.
    • Empecé Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie. Que también fue poco y mientras esperaba que la pública me atendiera. Porque los quiero. Que mi médico de cabecera me cae bien, pero… el sistema… me parece un poco deplorable. Creo que van dos capítulos.
    • Acabé Kai, sasu. El libro que empecé esperando a que la pública me atendiera. Voy… mucho de médico en médico. Lo mejor es que ni siquiera hablo del mismo centro. Es… es genial. Yo no sé qué mierda hago con mi vida. El caso es que ese libro no es legible. Por lo menos no me lo pareció. Es que… de verdad. Acabas las historias exclamando sarcásticamente con un dolor de cabeza “Dios. Qué miedo. Uy. Creo que me desmayo. Aah, voy a tomar un zumo de naranja para refrescar mi vida. Sunny Delight”. Así sin sentimiento.

Y hasta aquí mi vida. Llevo todo el maldito día intentando hacer el rincón y esta es la segunda vez que dispongo de WiFi, así que… bueno, narices, que van casi 2300 palabras.

Hasta el próximo rincón. En julio.

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