El Rincón de Sehir: La antelación es buena 

Me estoy riendo, ¿sabíais?

Es muy importante que todos tengamos en cuenta que cuanto antes tengamos las cosas hechas, antes las podremos publicar, y, por supuesto, más tendremos que modificarlas antes de hacerlo. También es importante ver claramente que las frases que digo tanto pueden ser sarcásticas como no.

El hecho de que hoy sea día 5 de agosto y de que este post haya sido creado el 22 de julio solo quiere decir bastantes cosas. Una es que el mes pasado fui por los pelos. Otra es que aprendo de mis errores, aunque normalmente a corto plazo. Pronto, otro mes irá por los pelos. Otra es que no he dejado Chifuukoe. Otra es que me gusta la crítica. Otra es que no me resulta difícil recordar cosas que no me agradan. Otra es que desvarío demasiado cuando me cabreo. Otra es que estoy de bastante buen humor. Y la más importante de todas es que tengo bastante que contaros.

Ahora podéis volver a leer el párrafo para saber que lo único que quería deciros del mismo es la última frase, pero me siento con ganas de escribir mucho, porque prefiero hacer el rincón que seguir con lo que estaba, que es ordenar los archivos del móvil y eliminar los que no me interesan.

Tengo unas ganas bastante fuertes de ver a cuántas palabras llego, porque aún no he empezado con ningún tipo de rincón y ya estoy llegando al mínimo que pusimos ya hace bastante tiempo, cuando casi solo Alpha y yo hacíamos los rincones en su día.

Continuemos.

Me hace bastante gracia que cualquier persona con algo que pueda atravesar carne me da un poco de… de esto que dices… ganas de decirle “deja eso, porque va a acabar donde no quieres que acabe”. Da igual que sea un cuchillo, que sea un bolígrafo, o un alambre resistente. Es como que me dan ganas de desnucarlo antes de que se mueva un poquito más.

Ahora sí que voy a empezar con el rincón. Tras esta introducción de buena cantidad de palabras. No diré que son 450 porque sé que también se estarían contando el guion y la lista sin desarrollar. Lo que puedo decir es que a lo mejor 400 sí que son.

Vamos a ver. Mi último rincón fue el día 13 del mes pasado. Empezaré haciéndoos un esquema temporal para luego no quedarme pensando qué momento de mi vida estoy narrando.

13-17: Limpieza del piso.
17-25: Gente en el piso.
25-31: Clases de piano y otras cosas.
31-5: Tiempo de revelaciones y prisas.
5-13: Futuro cercano y relativamente incierto.

Ya es el día siguiente. Permitidme añadir el día 6 a “Tiempo de revelaciones y prisas”, restándolo de “Futuro cercano y relativamente incierto”. Lo más gracioso de este último apartado es que probablemente, cuando acabe el rincón, ya habrá terminado. Quiero saber cuántos de vosotros os tragáis este rincón hasta el final, porque todo me dice que a partir de cierto momento, va a ser contado por días.

Empecemos por el principio de ese pequeño esquema. La limpieza. Ya había hablado de la campana, y de todas esas tonterías que nos hacían perder la paciencia cuando estábamos solos Alpha y yo en el piso, intentando hacer algo de nuestras vidas y resistir entre la grasa y el polvo. Fue casi para morirse, pero bueno, el último día por la noche, logramos acabar todo menos las ventanas de la terraza. Con último día me refiero al 17. Y… debo hacer notar que sigue estando en ese estado. Tengo ganas de sacar foto para subir al próximo rincón (cuando decimos esto… generalmente no pasa, pero bueno), con un antes y un después, porque tendiendo la ropa a veces recuerdas que los rieles de las ventanas son blancos, no marrón oscuro.

Otra cosa que me ha hecho mucha gracia es que ahora veo KH-7 y… y solo puedo acordarme de la campana y de todo lo que pasó durante la limpieza del sitio. Lo… lo deplorable que era el estado de nuestras manos… en fin.

Espero que su limpieza suceda algún día cercano. Sigamos con el siguiente punto, que tiene más que contar… creo.

El día 17 (nota para mí: domingo) por la mañana llegó Xehan. Tuvo una calurosa bienvenida esa misma noche. Pero avisé. Es decir… esa tarde estábamos hablando de que últimamente yo me estaba despertando alrededor de las cinco de la mañana, quizá entre las cinco y las seis, así sin motivo alguno y le dije “Como me despierte esta noche otra vez a las cinco, salgo de la habitación y pongo a todo volumen el opening de X-files”. Aún me sorprendo de que la gente tome a broma ese tipo de cosas que digo. Me desperté a las 5:53. Alpha también estaba despierta, así que fuimos a donde estaba Xehan durmiendo, puse eso y empezamos a escuchar gruñidos-gritos y sentí un cojín impactando contra mi cuerpo con una fuerza considerable. Lo peor es que no fue un grito de un segundo o dos, si no que… estuvo más cerca de los 10 segundos así. Esto quedará para la posteridad.

El día 18 (lunes)… me hace gracia porque miro el calendario en el que tengo apuntado todo lo que hago y esa semana es la única de julio que tengo completamente vacía. Decía que el lunes vino Miyuru por la tarde. Ella no tuvo una calurosa bienvenida. De hecho dejé de despertarme a las cinco de la mañana esa noche. Miyuru trajo la magia.

Os voy a ser sinceros. Me acuerdo de cosas muy sueltas esta semana, y mira que no bebo alcohol ni me drogo con cosas que no vendan en el súper. Es decir, lo de la cafeína, lo siguiente es en vena, pero por el resto… En fin. Que recuerdo haber caminado bastante por muchas partes de Ciudad A, pero que podrían haber sido más. Es más importante saber que estuvimos mucho tiempo en casa. Y que vimos bastantes cosas. Y que… el miércoles fuimos al cine. Recuerdo… haber cocinado mucho. Recuerdo un monte, casi no poder pasar por el salón… ordenar cosas diariamente… tender la ropa muchas veces… recogerla… también… sí, sí… se me estropeó alguna parte que aún no he logrado localizar del ordenador de sobremesa… Recuerdo… recuerdo haber presentado una solicitud para tocar en un cursillo y no aparecer en las listas finales… Recuerdo… Para qué nos vamos a engañar. No recuerdo mucho más. Recuerdo haber jugado a la Wii. Eso sí. Mira tú. Pero eso va en la lista Staklin.

Recuerdo que el viernes 22 se fue Miyuru por la tarde. No recuerdo ni haberla acompañado, pero recuerdo el momento en el que llegó y en el que se fue. Creo. Voy bien de memoria.

Hagamos una línea para cambiar el tiempo. Han pasado dos días, por lo que es 8 y podemos añadir el día 7 y el 8 a “Encuentro de Orquesta”.

13-17: Limpieza del piso.
17-25: Gente en el piso.
25-31: Clases de piano y otras cosas.
31-6: Tiempo de revelaciones y prisas.
6-8: Encuentro de orquesta.
9-13: Futuro cercano y relativamente incierto.

Pero ese no es el caso. Estábamos hablando de que el 22 (viernes) se fue Miyuru, haciendo que solo quedáramos Xehan, Alpha y yo en casa. De ese tiempo solo recuerdo haber visto una película de las de abajo, pero la verdad es que… ha pasado ya un tiempo, ¿no? Es decir, es posible que si me pongo a ello durante un rato me acuerde de algunas cosas más, pero… bueno, tampoco es caso de deciros que tengo cafetera nueva, o qué desayunamos cada día, ¿no? Porque de eso sí que me acuerdo.

Lo siguiente que está en la lista de cosas que hicimos es ir a un festival de tecla (piano y esas cosas). Digo hicimos básicamente porque Alpha también vino, pero como oyente. Yo fui por piano, pero por primer año también usé mi derecho a oyente. Y oye, bien.

La idea inicial que tenía yo en la cabeza era ir el día anterior, pero el dinero se complicó y decidimos ir el mismo día del inicio del curso. Claro que para eso teníamos que levantarnos a las 5:45 de la mañana para pillar un tren a las 7:00 en Ciudad A que llegaba a las 8:33 a Ciudad D, pillando un taxi desde la estación de tren para llegar a la de bus a las 8:50 y pillar un bus de Ciudad D a Pueblo C a las 9:00… aunque sospechosamente no llegó. Ahí se frustraron nuestros planes, viendo que el 25 era festivo y no salían buses hasta las 12. Pues nada. Que hubo que pillar un costoso taxi para llegar a tiempo.

Y diversos detalles que proporcionaron mi odio durante un buen rato los días del cursillo. ¿Que si lo pasé mal? Claro que no. Este, para mí, fue el mejor año teniendo en cuenta los conciertos, los workshops y las clases. Sinceramente. No tengo duda de ello. De hecho, también es en el que más aprendí. Si hasta toqué en el concierto final por primera vez.

Algo destacable de ese cursillo es que nos alojamos en una residencia de internado cristiano y las habitaciones son todo un lujo. Es decir, si vas sin referencia de otras residencias puedes tener quejas, como que son ventanas simples, que la ducha es muy pequeña, que las camas son de muelles, que las sábanas son de color más feo imposible, que hay una cruz en la habitación y da mal rollo, que no es parquet… veintemil cosas. Pero es que de verdad, 35 euros por noche incluyendo desayuno y comida no me parece un precio justo para habitaciones tan buenas, con tan buena iluminación y con baño propio.

Ahora vayamos a comentar las cosas correctamente. Con el programa en la mano.

El primer día tuve clase con mi profesora de Ciudad D. Siempre genial con ella, pero llevarle algo de Bach es enfrentarse al monstruo que lleva dentro. Es decir, creo que Bach le toca la fibra, porque si no no me explico la exigencia. De todos modos es genial, porque aprendes, aprendes la leche de cosas. Sin duda es muy buena profesora. Y considero haber entendido muchas cosas que antes no, de esa obra.

Por la tarde había un concierto de unos alumnos de un conservatorio. Ni conozco el conservatorio, ni a los alumnos, ni sabía qué obras tocaban. No fui. No me interesaba, así, sinceramente. Por la noche había una mujer y un grupo que lleva, cantando y tocando un tipo de obras que no me gusta nada. Al día siguiente todos decían que había sido impresionante y genial. Dos días después subieron un vídeo de un minuto. Me alegro de no haber ido.

El segundo día también tuve clase de piano por la mañana, con un profesor que ya estaba el año pasado. Ya me he dado cuenta de que él se centra más en la técnica y en cómo estudiar los pasajes. Cosa muy útil, en la que no todos se fijan y por lo que sueles pasar un poco por encima. Por eso con él llevé un estudio de Chopin. Oye. Y ya sé cómo estudiar lo que antes estudiaba… a mi manera. Bastante mal. Porque para llevar el tiempo que llevaba con el estudio… quizá debería salirme mejor. Pero bueno. Gran profesor, también.

Esa misma mañana pasamos por el sitio donde daba clase el profesor con el que tendría la clase del día siguiente. Inicialmente era para conseguir un segundo programa y poder rayar uno de los dos (el que estoy mirando). Pues nada, que el que estaba en clase estaba tocando la primera balada de Chopin y… aunque tuviéramos pensado hacer otra cosa, no fue difícil la decisión de cambiar de planes. Aparte, descubrimos que no era nada mal profesor. Solo… daba un poco de mal rollito la cara seria intercalada con sonrisas.

Por la tarde había una charla sobre Granados… pero también una piscina. Y sinceramente me atraía más lo segundo, así que así fue. Es otra de estas cosas de las que misteriosamente no me arrepiento.

Lo que sí había interesante por la noche era el concierto del profesor este que tendría al siguiente día. Tocó un Arabesque de Schumann, tres estaciones de Tchaikovsky, una obra de Liszt, unas cuantas obras de Chopin, dos preludios de Debussy y el Allegro Barbaro de Bartók. Todo muy estilo Debussy, así dejando las melodías como algo etéreo normalmente, destacando en su justa medida. También hay que destacar que algunas cosas estaban sucias, más que cuando vas a un concierto de alguien de ultra-renombre que toca tal cual como si no tuviera sentimientos. Sinceramente prefiero lo que hizo este hombre de demostrar que sí que sentía la música tocando algo sucio que esos señores que solo se centran en tocar limpio. Porque ahora que escuché el Allegro Barbaro con un carácter decente, he descubierto que me gusta. Como bises tocó “En la iglesia” de Borodin y el cuarto preludio de Chopin. Y porque dijo que no iba a hacer más, que casi lo dejan tocando toda la noche, si es por el público, parecía.

Al día siguiente tenía clase por la tarde con él, así que estuve casi literalmente toda la mañana estudiando. Es verdad que los días anteriores mientras no tenía clase también estaba estudiando, pero… en fin, que fue hardcore lo de esa mañana. Cuando me cansé de estudiar… bueno, fui de oyente a una clase con mi profesora. Que la obra en cuestión no me gustaba, que era una reducción de una orquestal que ni siquiera me gusta así, pero… bueno. Sus clases son muy gráficas, y visuales y todo eso. Te ríes aun siendo oyente. De verdad.

En cuanto a la clase, todo genial. Una gran clase, de verdad. De esto que puedes decir seriamente que era una masterclass. Es como que hacía un híbrido entre fijarse en técnica y en expresión, como la profesora que tengo en Ciudad D. Claro que la prefiero a ella porque me conoce un tanto más, pero si me conocieran los dos por igual, de verdad que me lo estaría pensando. Y lo que decía, que al final estuvo un rato convenciéndome para que tocara en el concierto final. Y… vale que quería, pero no sentía seguridad tocando esa obra. Me… me obligó a limpiar pasajes… Pero lo hice. Y aquí estoy, esperando a ver la grabación del concierto.

Por la tarde había un taller de yoga al que teníamos pensado ir. Teníamos pensado. Vaya, que íbamos a ir a Pueblo D (donde era el taller) en un tren turístico que sale de allí hacia Pueblo C (donde estábamos) y da vuelta otra vez hacia Pueblo D. Pues… nada, que aparte de que estuvimos esperando desde las 18:15 a que saliera el tren de las 18:30 y tras ver que llegaba sobre las 19:10, esperamos haciendo cola para quedarnos sin sitio. Otro señor y nosotros dos. Fue… genial. Pero bueno, no pasa nada, porque después de todo tampoco teníamos tantas ganas de ir a aquel taller. Casi íbamos por hacer la gracia de ir a yoga.

En fin, que fuimos caminando de Pueblo C a Pueblo D. Os voy a recordar que están en distintos países. Es muy gracioso atravesar fronteras caminando. Es… divertido. Fuimos básicamente porque el concierto de esa noche era allí, también. Si no, no nos hubiéramos pegado esa caminata de hora y media. Fuimos a la parte nueva primero, para comprobar que casi todo está casi a mitad de precio con respecto a nuestro país. Luego fuimos a la parte vieja, donde era el concierto. Juraría que en una capilla, o algo. El caso era que era un concierto de un ensemble de música antigua que tocaba cosas renacentistas y de inicios del barroco. Lo único que no me gustó fue la cantante. Y el público. Digamos que… siempre que van a algo de música clásica no son capaces de entender que lo que van a escuchar no está suficientemente alto como para que puedas estrujar la botella durante el concierto o dejar el móvil en vibración sobre un banco. O cosas así. Me enervan muy fuerte. Pero bueno, que el concierto estuvo bien.

El día siguiente, jueves 28, ya no tenía más clases, pero sí tenía que estudiar. A partir de ese día sí que ya estuve estudiando más, más que nada por el miedo a que en el concierto final llegara el profesor con una hacha y con intenciones hostiles. Ese día por la mañana, aparte de estudiar, fuimos como oyentes a las clases de Jazz. Eran en una iglesia, y entre el eco y todo eso… bueno, que no entendía más que palabras sueltas, pero sí que entendía más o menos lo que estaban haciendo y los métodos.

Por la tarde teníamos pensado ir como oyentes a clase de clave, pero ya era demasiado cansancio. Teníamos más ganas de morir que de caminar otra vez tanto, o depender de un coche para ir o volver. Por eso al final no fuimos.

A lo que sí fuimos, fue al taller de ese día, en el que el segundo profesor que tuve tocaba obras de Ginastera y hablaba sobre su vida. Fue interesante y divertido, pero la verdad es que las obras de Ginastera o no me vienen ni me van, o no me gustan. Simplemente fui por aprender, y por comprobar otra vez este año lo bien que toca ese hombre. Hay una cosa que sí que me pareció bastante… interesante, en el buen sentido. Es que él preparó una presentación en el ordenador para ir explicando. También ponía el programa mientras tocaba. Pues… también tenía una pantalla de presentación para cada uno de los bises. Me hizo gracia. Eso es ser prevenidos. Y otra cosa para mal, pero eso no tiene que ver con el tío. Tiene que ver con la gente que decide ponerse en los asientos de delante para estar con el móvil, bostezando, o hablando con el de al lado. Es… es de lo que más odio, sinceramente. Pero bueno. Hay gente que no tiene remedio.

Por la noche volvía a haber un concierto interesante. Era de un hombre… un organista… un… un prodigio, en serio. Solo podía pensar “Pero qué le pasa a este hombre”. Hay gente que… toca tan bien como improvisa. Pero de esto que… no sabes cuándo está improvisando ni cuándo está tocando. De esto que… no sabes cuándo suena Bach y cuándo suena lo que improvisa él y… en serio, que llevo 17 años en la música, sé distinguir suficientes cosas. Solo era reconocible por las melodías ridículas sobre las que le habían hecho improvisar. Ese tío, en serio… En fin, que al final, él no contaba hacer un bis y le preguntó a la directora “¿Tengo que volver a subir?” y ella le dijo que sí, a lo que él preguntó “¿Pero qué toco?”. Él es de las pocas personas en la faz de la tierra a la que le puedes decir “Improvisa”. Porque cuela igual.

Pasamos al día siguiente. Ya no digo nada de lo de estudiar, paso al resto. Fuimos como oyentes a las masterclass de órgano de ese tío. La primera, solo, por motivos de más tarde. Aparte de ser algo muy ameno de escuchar por la música, también fue interesante por lo que él decía y cómo lo tocaba. El problema fue que después teníamos que ir a otra masterclass de otro instrumento. De acordeón. Yo contaba con aprender algo. Contaba con. Si lo peor de esa clase no fue que no aprendiéramos nada, sino tener que aguantar lo deplorables que le parecíamos al profesor por hacer música clásica y no la que él hacía. En un momento puso una comparación de cómo tocaría un tango alguien que viene de clásico y cómo lo tocaría él. Dijo que nadie contrataría al de clásico. Yo no lo dije, pero sinceramente opiné que contrataría al de clásico.

Y por eso no pudimos seguir en las masterclass de órgano.

De hecho íbamos a ir al concierto que ese hombre hacía esa misma noche. En la masterclass decidimos que no.

Al taller de la tarde no fuimos, pero más que nada porque seguíamos más cansados que la vida en sí e ir a Pueblo D… no, había que descansar para el siguiente día.

Y eso, el siguiente día estudié como si no hubiera un mañana, fuimos al concierto de alumnos de órgano, todo muy bien (menos detalles que no merece la pena recordar) y en el concierto en el que tocaba ya me dijeron en el ensayo que no aparecía en las listas, que no sé qué, que líos, que arreglos, que todo muy bien hasta que salgo a tocar y veo que en la pantalla tanto el nombre de la obra como el mío aparecen mal escritos. Normal que tocara con la mala leche con la que toqué.

Normal.

Lo que no pareció normal fue la cantidad de gente que me felicitó después de acabar.

Pero bueno. Que bien. Fin de la historia.

Pasemos al siguiente punto.

Pokémon GO.

A ver, yo… yo no quiero decir nada comprometedor. … Qué narices. Voy a decirlo. Decir la mitad de lo que pienso, como siempre. Para mí Pokémon GO es una idea original. Un juego de 164MB que aprovecha bastante bien las funciones propias de los móviles para crearte una ilusión de que realmente eres tú el que captura Pokémon. Ahora, no me malinterpretéis. También rajo de las cosas que me gustan, aunque se ve que menos. Estuve esperando su salida en España y lo descargué en cuanto me enteré de que tenía guardada la versión de otro país y me aparecía la española en la página de inicio. Vaya, que si salió el 12, lo descargué el 16, pero llevaba esperando como una semana.

Me gusta Pokémon GO. Voy a admitirlo. Es verdad que no me gusta ni de broma tanto como un juego de Pokémon normal. A un juego normal de Pokémon soy capaz de estar jugando todo el día. A esto… veinte minutos y dale gracias. Pero tengo ganas, oye. A alturas de hoy con mis breves partidas de vez en cuando cuando necesito un mapa que seguir porque estoy en una ciudad que no domino o que domino ya demasiado, estoy en el nivel 10, he recorrido 14,3km, he capturado 148 pokémon, tengo 37 en la pokédex y he ido a 133 poképaradas. Vaya, que así, sinceramente, no he jugado mucho. Pero he jugado lo suficiente para ver con asco cada comentario de adulto asqueroso de que ese juego acaba con la vida humana.

Que es verdad que tampoco dicen eso exactamente. Solo prohiben a sus hijos a jugar porque es dañino, los atropellan con un coche por jugar, policías que graban sospechosamente un vídeo en el que alguien que juega a Pokémon GO choca con su coche… qué coincidencia que estuvieran grabando en ese momento. Y que el coche no acelerara y parara para decir que estaba jugando a Pokémon GO. Vaya. Vaya, vaya, vaya. No es sospechoso, no.

En resumen, que odio profundamente que algo se haga tan famoso, porque luego todo el mundo distorsiona la realidad, y sale en las noticias como el apocalipsis y los adultos (en su significado más despectivo) solamente saben repetir magnificadamente lo maligno que es para la salud infantil un juego que ni siquiera merece más de media hora diaria de juego. Esto ya pasó más veces con veintemil cosas más. Pero es que nadie se alarma cuando es un juego para 3DS, Vita u otra consola portátil. Sí se alarman cuando es para móvil. La gente tiende a alarmarse cuando algo es para móvil. ¿Por qué? Porque si juega a una consola es un niño, un simple niño que no tiene amigos. Cuando juega con el móvil, la sociedad se está destruyendo para dar paso a una en la que el móvil es dios. Pues me parece genial. Yo sinceramente prefiero 15-20 botones mas una o dos pantallas táctiles que una simple pantalla táctil que incluso es más pequeña o poco más grande. Pero bueno.

Yo ya he dicho demasiadas veces que la mente adulta es algo que me cuesta asimilar como real. Porque me sorprende que habiendo vivido más de 30 años aún no hayan sido capaces de razonar por su cuenta y tener criterio personal. Señores, ¿tienen ustedes móviles? Imagino que sí. ¿Por qué no se les ha pasado por su hermoso cogote probar el juego para desmentir que no es como dicen? Ah, porque ya tienen en la cabeza que si entran no salen y se autodestruyen por lanzar una pokéball, ¿no? Vaya, valla, baya. Balla.

Bien. Esto ya pasó con veintemil cosas más, como con algunas consolas, la realidad virtual, el WoW, el LoL, el anime, los juegos de pokémon en sí, los youtubers… todo eso. Cosas que están de moda entre los jóvenes, pero por supuesto no entre los adultos. Si siempre es lo mismo. Es decir, sueltan mierda distorsionada por la televisión y todo adulto se lo cree. Es la leche. Pero bueno, que los periodistas cada día se las buscan de una manera distinta para ganarse peor fama, así que yo no me voy a quejar. Nunca un periodista me impresionó para bien o me dejó con cara de “bueno, no me quejo”. Siempre me han parecido lo más comercial que ha existido. Lo peor es que mueve a una de las partes más influenciables y con menos criterio de la sociedad. No hay qué hacerle.

Voy a dejar de hablar de esto antes de que alguien empiece con sus “victimista” o sus “inconsciente”, “sabelotodo”… todo eso que te dicen cuando no dices lo que el oyente piensa.

Tras el cursillo estuvimos un tiempo en el piso. Fue un tiempo más dedicado a una segunda limpieza que otra cosa, pero bueno, pudimos aprovechar para…

Espera.

A veces pasa tanto tiempo desde que hago una parte hasta otra que no me acuerdo ni de lo que he dicho o no.

13-17: Limpieza del piso.
17-25: Gente en el piso.
25-31: Clases de piano y otras cosas.
31-6: Tiempo de revelaciones y prisas.
6-12: Encuentro de orquesta.
13: Futuro cercano y relativamente incierto.

Del 31 al 6 decíamos que hubo ese tiempo extraño en el que me revelaron que al final sí que tocaba en el encuentro de orquesta al que me había apuntado y en el que no aparecía en las listas finales. La mitad del tiempo estuve mirando las partituras y viendo que me costaría una leche tocar eso, pero bueno. Que si querían echarme, que no me estaría preguntando por qué lo hacían.

Pero bueno, el seis, el día que llegamos a Ciudad B en tren, pasamos de los taxis. Claro que sí. Dos km y medio con una cantidad de peso bastante grande. El instrumento y dos mochilas, cada uno. Llegamos con la espalda reventada, pero llegamos, oye. Pokémon GO en este sentido nos ayudó un poco, aunque hubiera sido más fácil con Google Maps. Pero bueno, que con Google Maps no eclosionan huevos con Weedle o Caterpie y no puedes atrapar Zubat.

La impresión que teníamos antes de entrar a la residencia en la que nos quedábamos era la que teníamos de la segunda planta tres años antes. Esta vez estábamos en la tercera. Parece como cuando… tras ver las habitaciones de un hotel de tres estrellas te meten en una habitación de uno que ni siquiera entra en esa calificación y en la que en el piso de abajo trafican con niños. Creo que nos entendemos. Tener tan reciente la residencia del anterior curso no favorecía a meternos en esta. Era todo demasiado tétrico.

Pero bueno, el primer día fue tan infernal como nos esperábamos. El ensayo fue como… como que… todo iba muy rápido. También hacía mucho calor. Y nosotros, lo de hacer amigos… en fin. Que nada, que lo llevamos mal, pero peor llevamos que se nos pegue alguien que no conocemos de nada para estar todo el rato a nuestro lado, comer con nosotros e ir con nosotros a la residencia. Eso sí que es más infernal que no tener amigos. Por la tarde, al ser domingo, teníamos que buscar un 24h o algo así para poder cenar, así que nos pateamos casi toda la ciudad para encontrar uno. Pero bueno, encontramos una cafetería con unos granizados excelentes. Por 4,50€. Eso ya no era excelente. Ese primer día, al volver a la residencia, ya empezamos a ser víctimas de los mosquitos. No sé cuántos había, sinceramente. Creo que esa noche Alpha mató tres. Pero es que seguía habiendo. Es normal que al día siguiente estuviéramos peor en cuanto a cansancio.

El segundo día el ensayo fue bastante mejor. De hecho ya llegó un punto de esas cinco horas diarias que estábamos tocando en el que salían mejor las cosas y todo. El otro seguía pegado a nosotros. Probé distintas técnicas para ahuyentarlo, pero era imposible. Ni caminar cinco km lo alejaba de nosotros. La única manera de hacerlo era dejarlo en la residencia y hacer lo que tuviéramos que hacer. Tuvimos que comer con él y buscar cuerdas para mi viola con él. Y mira que él no tenía nada que hacer fuera. Pero bueno. Al volver ya nos quedamos en la habitación. Juraría que vimos Birdman en aquel momento. Y… los mosquitos… esa noche maté yo dos. Pero seguimos oyendo uno.

El tercer día ya era el último de seccionales. Todo un alivio. Las cosas fueron saliendo mejor. De hecho, hubo algo mejor. Mientras recogíamos los instrumentos, vi la oportunidad de oro. Estaba tardando más de la cuenta y hablando con el profesor. Utilicé mis habilidades de recoger las cosas mal y a prisas para librarme de él. Así pudimos comer solos. Así pudimos pasar la tarde solos. Así pudimos vivir, a secas. No me acuerdo exactamente de qué hicimos, pero juraría que dimos una vuelta por ahí y compramos algo de comida. Por la noche… aquel mosquito seguía resistiéndose. Seguía sin dej-… AH. Eso fue la noche siguiente. Esa tarde lo que hicimos fue comprar una pulsera antimosquitos. Para despertarnos por un mosquito a las seis de la mañana. No, niños. No compréis esas cosas. Huelen muy fuerte a limón y no hacen nada.

El cuarto día fue todo tutti. Mucho dolor de cabeza por tanto tocar y tanto sonido. Demasiado para tan poco descanso. Yo apenas podía abrir de todo los ojos y cerrar la boca. Era… era… enfocar la vista era un logro. Problemas de ser pianista y poder tocar hasta con las piernas cruzadas y la espalda medio recostada. Creo que esa tarde, directamente fuimos a la residencia y estuvimos descansando. Hablando y mirando cosas. Sinceramente no me acuerdo. Y mira que recuerdo el concepto de “este rincón va a estar petado de anécdotas del encuentro de orquesta”. La noche fue igual de insufrible. Yo maté un mosqu-… Acaba de chocárseme una mosca contra la espalda. Yo no entiendo este tipo de cosas.

El quinto día fue el ensayo general. Esa misma noche era el concierto. Al acabarlo fuimos por ahí a comer. A ver, que todo salió bien. Por eso no comento. Hubo un pequeño descanso y todo bien. Fuimos a comer, no recuerdo dónde. Pero comimos, no os preocupéis por nosotros antes de ayer. Seguimos vivos. Al volver a la residencia, ya que quedaba muy poco para irnos, fuimos a explorar por ahí. El tercer piso daba mal rollo, ¿no? Pues el cuarto era peor. Y el quinto ya no digamos. El quinto daba… daba… daba suficiente miedo como para preferir dormir fuera. Es verdad que solo vimos los pasillos. Yo sinceramente no quiero imaginarme cómo de mal están las habitaciones. Por el resto… el segundo es casi un lujo y el primero y el entresuelo me imagino que mejores aún. Luego ya era hora de ir a probar un poco los instrumentos y tocar. El concierto bien. No tengo nada más que comentar. Es decir, nunca salen bien, pero salió todo lo bien que podía salir siendo un concierto, ¿no?

El sexto día era el segundo y último día de concierto tras la cancelación del tercero. Era… quizá por alguna extraña coincidencia en Ciudad C. Tocamos en la calle. Tío, que éramos una orquesta. Y tocamos en la calle. Yo no entiendo a esta gente. Pero bueno, que hasta diría que el público nos recibió mejor que en la iglesia en la que habíamos tocado el día anterior, aunque hubiéramos tenido más público. Entre el público, aparte de antiguos profesores de música y familiares varios, también estaba Miyuru. Estuvimos un rato hablando con ella al final del concierto, hasta que tuvimos que volvernos a Ciudad B en bus, tal y como llegamos. Esa noche… es decir… ayer por la noche… intentamos ver algún vídeo, pero el Wifi funcionaba aún peor que otros días y… yo me limité a acabar Umibe no Onna no Ko, que estaba releyendo tras dos años, casi. Solo me acordaba de una desagradable escena y tenía interés por saber cuál era la trama.

Hemos llegado al punto de hoy. Íbamos a ir a la estación de tren (en la que estamos actualmente) caminando, pero las mochilas pudieron con nosotros y vinimos en taxi. Pero bueno, importa decir que volvimos al quinto, grabamos el hermoso ambiente (que no voy a subir) y volvimos a bajar, donde pillé un chocolate de máquina para que se me cayera en la mesa más de la mitad. Pero bueno. No pasa nada. No tengo nada más cronológico que contaros, así que paso a la parte de proyectos.

Empezamos con DeviantArt. Subí… creo que cuatro dibujos, desde el mes pasado. Os los paso. Si los cálculos no me fallan quizá hoy por la noche o mañana habré subido unas cuantas fotos de paisajes que tengo en el móvil. Acabaré animándome a comprar una reflex con Alpha para hacer fotos de verdad y no con un simple móvil que tampoco es para tanto. Os dejo el link. http://szephyr.deviantart.com/

En cuanto a Zwoirash… me estoy tomando un largo descanso, pero es que hacer esos horarios es un dolor de vida, os lo aseguro. Cuando acabe con la distracción que me he creado para no seguir aún con Zwoirash y dejar madurar la historia en mi cabeza (aunque ya esté completamente diseñada en el guion, aún pueden variar algunas cosas y parte de los sucesos secundarios que no tienen que ver con la introducción que forma ese libro). Eso quiere decir que sigo a mediados del segundo capítulo.

La distracción que me creé es una historia en Wattpad. Que tengo otra sin terminar y casi completamente diseñada, ya. Pero esta va a ser corta. O eso espero. Ya está completamente diseñada y son seis capítulos que espero que no pasen mucho de las 3000 palabras cada uno. Es la historia A. Os dejo también link. https://www.wattpad.com/user/szephyr

Ahora vayamos a Staklin.

Anime

  • Creo que seguimos con Getbackers. Creo. Pero no me hagáis mucho caso. Lo que tengo claro es que aún no alcanzamos a donde había llegado yo cuando lo había empezado por mi cuenta.

Manga

  • Leí Itou Junji no Neko Nikki – Yon to Muu, más conocido como “El diario gatuno de Junji Ito“. Aunque se ve que no intenta ser de terror ni nada por el estilo da mal rollo. Imagino que es la intención. Espero que sea la intención, porque si no, creo que se le ha ido de las manos muy fuerte.
  • También leí Filament. A lo mejor soy de las pocas personas que opinan que las dos primeras historias son las dos mejores sin duda. Hay por ahí un texto que dice que las dos fueron escritas primero y que luego fueron el resto, y que se nota mucho la mejora. Sinceramente… yo diría que las dos únicas que son legibles en sentido de que te quedas con buen sabor de boca después de leerlas, son las dos primeras. Quizá las dos últimas también están bien, pero… sinceramente, lo del medio… me dio más sida que otra cosa.
  • Otra cosa que leí fue Sekai no Owari to Yokae mae. Se nota que leí bastante manga este mes. Como dije. Creo, sinceramente, que esto fue lo mejor que leí en todo el mes, en cuanto a manga. Básicamente porque una de las historias cortas que forman el manga me gustó, a diferencia del resto de cosas que leí, que o me aburrieron o me pusieron cara de asco.
  • También fue el especial de Strobe Edge que había en Aoharaido. He de confesar que simplemente lo leí porque estaba haciendo el post de Aoharaido y vi que había algo que no había leído en su momento por internet. Y lo leí. Y me quedé como estaba. Sinceramente, aunque me acuerde de qué iba… bueno. He de decir que si encuentro Strobe Edge por ahí podría comprarlo, pero… tengo cosas mejores que leer, creo yo.
  • Leí The Ring 4 – Birthday. Vaya, el… juraría que sexto o séptimo tomo de toda la saga en cuanto a manga. Yo… lo que opino en cuanto a Meimu… es que se le da mal eso de… utilizar utensilios de dibujo. Sinceramente. Y que haya sido él el que haya hecho la mayor parte de coas de The Ring, una saga tan famosa… Bueno. Que probablemente otro la hubiera aprovechado mejor.
  • Releí Umibe no Onna no Ko, tal y como dije, porque quería recordar de qué iba. Y bueno. No recordaba que tuviera una trama tan pobre. Es decir… no me malinterpretéis, en mis recuerdos no tenía trama. Ahora recuerdo que tiene una trama pobre. Que sí, que intenta ser… profundo, pero… me parece que simplemente es uno de esos manga que están y… y punto.

Videojuegos

  • Cómo no, jugué Cooking Fever. No tanto como otras veces, pero me metí en un desafío. No sé cómo aún puedo caer en esas cosas autoconvenciéndome de que soy capaz de ganar gemas con eso y no perderlas. Creo que es que aún no he superado algún tipo de trauma.
  • Jugué un poco a Final Fantasy I, aunque casi nada. Eso sí. Me he jurado que esta vez sí que me lo acabaré, no me quedaré frente al caos con todos los personajes entre el 80 y el 85 y borraré inintencionadamente la partida. Aquel día recuerdo que lloré.
  • Jugué también un poco a Project DIVA F 2nd. Es un juego bastante… de “hoy me apetece”, así que imagino que aparecerá por aquí cada poco, pero sin partidas serias. Eso… hasta que salga el Projext DIVA X, por supuesto.
  • Jugué bastante a Pokémon GO en mis términos, no en los de lo que veo por ahí, que cada seis personas que veo con móvil, siete están jugando.
  • Como dijo Alpha en su rincón, jugamos un poco a algunos juegos de Wii. Recuerdo el Trivial, el Mario Kart Wii y el Just Dance algo. Pero… bueno, digamos que mi preferido de jugar fue el Trivial, y de ver a la gente, el Just Dance. Pero no es de extrañar.

Libros

  • Seguí un poco con Los Perros. *mira discretamente a otro lado* Este fue el mes del manga, no de los libros, precisamente. Creo que llegué al capítulo 11.

Películas

  • Vimos los cuatro cuando quedamos con alguien más Expediente Warren, la primera (o la segunda, según algunas fuentes y lo que entendí de ellas). Estuvo mucho mejor la segunda, pero eso no quita que haya sido una maravilla visual ante mis ojos. Espero que saquen más, porque estos tíos tuvieron que tener la leche de casos interesantes.
  • También vimos los cuatro Expediente Warren 2, pero esta en el cine. Fue genial, desde luego. Entre que los efectos están la leche de bien hechos y que la película en sí, con su trama, son una delicia… en fin, parece que en este rincón estoy por decir que las películas que veo están bien.
  • Continuamos la racha de películas que me han gustad con El coleccionista, que vimos Alpha, Xehan y yo, por recomendación de Xehan. Al principio no parecía tan buena como fue. Es decir, hay cosas que se pudieron aprovechar mucho mejor, es verdad, pero sinceramente no me quejo. No puedo pedir que una película sea exactamente lo que yo quiero que sea.
  • Alpha y yo acabamos de ver The Box. Y me alegro de haber acabado. Tener tal mierda pendiente es motivo de suicidio. Alguien me dice “me tengo que suicidar, tío, es que tengo que acabar The Box” y yo le aporto las armas que quiera. Hasta la mano asesina. Pero es que me repatea que una película intente ser tan profunda y ser tan… tan… tan… Creo que ha quedado claro hasta el día de hoy lo mucho que me gusta la mentalidad americana.
  • Alpha y yo vimos Ahora me ves…. Desde luego que me quedé con ganas de la segunda parte que ya teníamos pensado ver al día siguiente en el cine. Parecía mucho peor de lo que realmente fue, de verdad. Aunque… el trailer de la segunda que habíamos visto en el cine un tiempo antes… ya me había tenido pinta.
  • Alpha y yo, otra vez, vimos Ahora me ves… 2 en el cine. No entiendo qué me pasó, en serio, pero es que no me defraudó, para nada. Fue como… genial. No tengo muchas palabras más, de verdad. Es otra que sale una nueva entrega y allá voy al cine a verla.
  • Alpha y yo vimos Uzumaki. Esa live action basada en el manga del mismo nombre de Junji Ito… Yo… así sinceramente hablando… no recuerdo haber visto una película tan mala a lo largo de mi existencia. Os lo juro. No quiero comentar más que el hecho de que sea bastante corta y hayamos tenido que repartirla entre dos días para no morirnos del asco. En serio. Eso no es algo que deba prosperar en la historia de la humanidad. Desde luego. Quiero olvidarla.
  • La última película que vimos fue Birdman. Todo pintaba muy bien. Todo parecía muy bien hecho con eso de que no haya cambios de plano y que sea todo el rato como una cámara que no deja de grabar en ningún momento. Los nexos estaban genial hechos, la historia estaba bien pensada y tratada, los personajes eran realistas, la gente estaba bastante adecuada, junto con el comportamiento de los críticos, pero… ¿y ese final?

Bueno. He pasado las 7.000 palabras. Me parece… suficiente.

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2 Respuestas

  1. Eh. Estoy esperando el comentario de “Eh… ¿y ese final?”
    Por favor.

  2. Me olvidaba de que la gente que comenta no existe.

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