El Rincón de Miyuru: *Gritos histéricos y escorzos epilépticos*

Soy un sorbete de limón.

He chocado esos cinco con el profesor de análisis. Lo hace con todos. Es majete.
Es verdad que solo he sacado un 5 en su examen, pero tengo como excusa que he faltado a más de la mitad del trimestre. Está bien siendo así, supongo.
Hoy en su clase no estamos haciendo nada. Es día 18, miércoles. Las 17:47. La gente está hablando de drogas desde sus respectivos asientos.

Estoy cansada de hacer cosas y a la vez de no hacer nada. Deseo con mucha fuerza que se termine ya este curso para poder ser la reina de las Maldivas y mirar relajadamente con desdén a la gente que pasa desde alguna esquina chachi, llevando puestas unas gafas de sol. Coño.
Pero bueno, que la vida. Y tal. No pasan muchas cosas, pero sí pasan chistes. La vida hecha chiste a veces ocurre.
Por ejemplo, esta peculiar conversación repentina con un profesor de piano. El que lleva un colgante con la estrella de cinco puntas. Ese.

M: *Entra en el aula cuatro* Uenas.
Prof.: Hola, persona.
M: Pffff. Hola, PERSONA.
Prof.: OH, PERO *se gira con indignación hacia la otra profesora presente* ¿TÚ LA HAS ESCUCHADO? ME HA LLAMADO “PERSONA”. A MÍ.
M: Es que te he mirado y tienes un aspecto muy… antropomórfico.
Prof.: Mira, miiiiiramiramira lo que me está llamando. Antropomórfico, ANTROPOMÓRFICO. *Se dispone a marcharse, no sin antes dar media vuelta para mirarme fijamente* CARBONO.
M: *Desde la otra esquina de la clase, en pie, mirada intensa, dejando que el silencio se haga en la sala. Muy seria* ¿Te parece normal hacer sentir a alguien tan covalente?

Y ahí ya todos nos reímos y cada uno se fue a lo suyo.
¿Que en ese momento ambos merecíamos morir y ser incinerados y nuestros datos borrados de cualquier registro? Probablemente. Sin embargo, creo que vivir a veces merece la pena solo por estas mierdas.

Ahora mismo, día 20, estoy tomando café en la hora libre que tengo antes de volver a meterme en otra clase más. En serio, cómo puede ser tan agradable el hombre de la cafetería, hay gente que te alegra la vida simplemente existiendo. Mucho dice esto del mundo en general para que unas palabras un poco amables te dejen contento durante horas. Tiene narices que unos tanto y otros tan poco. En fin.
Pasan profesores con vasos de café entre las manos.

WHEEEEEEEEEEEERP.

Ha parado un coche en la estación de autobús. Ha tocado el claxon, y ha salido una señora muy mayor que hablaba con gheada a preguntarme si yo era Adriana, su sobrina, porque no la había visto nunca antes. Bueno. No pasa nada. El Rincón de Adriana.

Me duele tanto la cabeza que parece que alguien me esté escurriendo el cerebro como si fuera un trapo de cocina, de los húmedos. Como el rosa que tengo. Trapito bonito 1 besito2. Aaaaaa.

Cuando veo escrito “aaaaaa” no puedo evitar pensar en Hatsune Miku cuando tiene algunas partes en las que solo canta “aaaaaa”. El gritito ese típico de Miku, ya sabéis. Es interesantuo.

LLEGÓ EL BUS.

Y nada, que un mes bastante tranquilito por el momento, chicas y chicos. El colegio y esas cosas tan divertidisisííísimas que a todos nos gustan mucho. Porque al colegio se va a aprender. A aprender el gusto por un navajazo en el propio cuello o en el ajeno. La buena vida, la buena vida.

AHORA NO HA LLEGADO EL BUS. AHORA HA LLEGADO MI CUERPO CON EL BUS. Auto.

Hostia, que se me olvidaba que puedo hablar de la navidad.

¡Pues la navidad! Bien, apacible. No me he movido para nada de mi ciudad natal, pero sí que he salido a la calle bastantes veces. Algunas con compañía, otras para simplemente hacer recados. Lo que sí es que tampoco es que hubiera mucho más que hacer por allí además de adelantar trabajo (cosas que no hice PARA NADA. Sí, que me he estado rascando los huevos en relación al colegio). Pero bah, qué más dará. Si al final esto son dos días, no pasa nada.
Un recuerdo bonito de estas navidades ya pasadas: fui a patinar. Sobre hielo sintético, pero patiné. QUÉ QUERÉIS QUE OS DIGA, SI ES QUE NO TENEMOS NI PARA HIELO DEL DE VERDÁH. Y lo de levantarse tarde, a eso también le doy las felicitaciones, porque alegra enteramente. Dormir es una buena cosa, es una cosa buena. Cuando duermes estás inconsciente. ¿No os molaría tener la capacidad de sufrir desmayos a vuestro antojo? Debe de ser muy útil para situaciones estresantes. Te desmayas, pero no te mueres. Le haces un “UEHEHEH, TA LUEGO” a la existencia durante un rato, el que tú escojas. Es un poder muy deseable, ¿a que sí?
A ver, quién no ha deseado alguna vez escaparse de todo.

Y nada, que la mayor parte del tiempo me lo he pasado rallándome o suspirando o qué sé yo.

Y FUE MI CUMPLE. Ya soy mayor. AHORA SOY LEGAL. No me gusta la idea.
Pero me da igual, porque seguiré respondiendo que tengo quince años cuando me pregunten, todo lo que mi imagen me permita. Llegará un momento en el que no va a colar, así que me toca aprovechar ahora.  Es que tratan muy bien a uno, o esa es la impresión que me da.
Debo escribir una lista rara de cosas que hacer siendo mayor que antes no podía. Debo.

Este rincón no va tener demasiada sustancia. A lo mejor os aburre, no lo sé. Espero que no, pero es que estoy agotadísima y ya se me está pasando la hora para escribirlo. Pensaba que me daría tiempo.

Me despido por hoy. Ha sido un placer compartir mis pensamientos y reflexiones. Bendiciones y buenas noches.

Bua, hoy me he imaginado que a la realidad le daba una especie de bug y que la escena que tenía delante, la de un profesor explicando en la pizarra, se detenía y se cortaba a la mitad. Como cuando te falla una pantalla y se parte la escena, como haciendo un movimiento de falla inversa. Chunguísimo.

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