El Rincón de Miyuru: Felices ya no Pascuas

Otra vez. Holás.

¡Ha vuelto Chifuukoe! Pobrecillo Chifuukoe, se perdió por el camino. Es buena persona y a todos nos cae bien, así que le hicimos una salita de espera para que recuperara fuerzas (aka SSC) hasta ahora.

¡Bueno, bueno, bueno, pues otro largo pero no tan largo mes ha pasado! Esta vez hemos vivido la semana santa y eso es lo único que merece la pena ser contado, porque con lo anterior a las vacaciones solo podría sacar a relucir el victimismo (que pobrecitos de nosotros, en realidad).
Fui a una pequeña boda en una ciudad mucho mucho mucho más grande, tan grande como algo muy grande. Tuve que coger el avión para marcharme directa a ese sitio tan bonito. Siguiendo los rituales de por aquí: fui ciudad X. No me robó nadie, por suerte, pero el ambiente de las grandes ciudades me hace desconfiar demasiado. Siempre voy muy atenta y un algo preocupada.
No quiero recordar las horas de viaje y el ir y venir, realmente no. Nunca he terminado con tanto cansancio y agotamiento restando ganas de vivir en el cuerpo. Viajar es asqueroso cuando no te sientes muy feliz con el destino, o cuando vuelves peor de lo que fuiste. Quién me iba a decir que me lo pasaría mucho mejor al regresar a mi pueblo.

El clima veraniego ha llegado oficialmente. Pude irme hasta el río a mojar los pies y pasear entre naturaleza escuchando música. Sé que dentro de un tiempo miraré atrás y recordaré con nostalgia un momento tan feliz (y no el puñetero viaje). Al estar allí, en mi hogar, pude disfrutar de compañía humana y no tan humana, pero compañía al fin y al cabo. Los pueblos molan porque puede ocurrir que estés saliendo del súper y encontrarte a una antigua squad tuya por la calle, y que mientras llevas el pan en las manos, te llamen por tu nombre a gritos. Animados gritos de jolgorio juvenil. Lo bonito de no esperarte nada y que, en vez de regresar a casa a seguir jugando al Phoenix Wright duramente, te salga por lo rápido el plan de ir a ver una película, que por cierto fue muy buena. Necesito verla más veces. Cosas de pueblos, ya sabéis.
Y que justo al día siguiente te inviten a comer personas muy majas. <3 Esa misma tarde, domingo, estuve con mi amiguita a la que le doy abracitos. HOLA, YUKOH. Le obligué a volver al río. Estuvimos haciendo el pazguato en una pequeña península, y hay un vídeo de ello, el cual no he visto. Muy poco después de llegar, apareció un perro muy grande y nos tuvimos que largar, porque les tengo miedo a los canes grandes. No quiero que me vuelvan a lanzar a los perros de caza.

Viéndolo así, parece que me lo he pasado pipa y todo. ¿He estudiado? No, pero he sido feliz por mí misma.

He vuelto a verme Death Note por tercera vez y media. Actualmente lo veo de un modo distinto, de veras que sí. Me toca la fibra las preguntas que se hace Light (que es un grandísimo hijo de puta), que empecé a hacerme yo a mí misma hará cosa de un año.

  • ¿Es ilícito matar seres humanos?

Y algunas cosillas más por ahí con respecto a la posición que adopta al reconocerse como un ser diferente que alberga tanto poder.  Adoro esos rollos mentales tan enrevesados que te mantienen entretenidísimo. La originalidad y el ingenio están en esa serie por siempre jamás.
A propósito, la serie te “spoilea” el final en uno de los primeros capítulos. Dicho de otra forma, te pone delante de las narices algo a lo que puedes darle una interpretación o no. Me he dado cuenta. Pero no os pienso decir dónde, lectores. O sí, puedo indicaros la imagen, pero las conclusiones las debéis sacar vosotros.

P-P-P-P-PERO POR QUÉ TIENE QUE HABER OTRA VEZ COLE MAÑANA. NO ES JUSTO.
Cada día me arrepiento más de no haber ido por letras. Al ser la rama vocacional habría llegado a ser alguien de provecho, quién sabe si con una ocupación importante. Pero bueno, cositas.

POR QUÉ GRITO. DEBERÍA DEJAR DE GRITAR TANTO. GRITITIS AGUDA, ME DIJO EL MÉDICO.

Hago este rincón en horas prohibidas para dejarlo listo para “mañana”, ya que no voy a tener tiempo. Maldición de todo.

  • Staklinga: sí, vi e hice. Vi e hice.

  • Proyectos: Pues nunca me he atrevido a iniciar uno propio. A veces hago estudios de la población que apunto en una libreta con tablas y gráficas, eso sí. ¿Cuenta como uno? Oh, y tengo un borrador sobre la jerarquía y funcionamiento dentro de los “centros de enseñanza pública”. Iba a ser como un ensayo, pero lo he dejado a medias. Un poco para desahogarme, un mucho como protesta. Un mucho más para aportar una idea distinta que nadie se ha atrevido a publicar en ningún sitio. Es posible que nunca salga a la luz.

 

BUENÓH, PUUEEEEEES podría añadir alguna reflexión. Lo único de lo que estoy segura es que todo este tiempo de penitencia que nos hacen pasar me está sirviendo para buscar nuevas distracciones mentales. Me gusta recordar cosas de la infancia que no creía que iba a recordar nunca, y cuando lo hago, me doy cuenta de que fueron bastante curiosas, por no decir intrigantes.

Como buena hereje, no me gusta la iglesia. Nunca me ha gustado. Espero no herir a nadie, porque pienso que está bien mantener creencias. Es de las pocas cosas que te pueden alejar de la toxicidad que envuelve este mundo.
Nunca he creído en Dios como tal, si bien como el personaje de una historieta. Pero, a pesar de ser una hereje, tuve mi época de devoción. Fui devota de la virgen María. Que sí, que era fan.
Realmente esta devoción duró entre los dos últimos años de infantil y los dos primeros de la primaria. Claro, tu llegas a un colegio religioso cuyas figuras representativas  son el Fundador y La niña María, te meten un cuento precioso de lo dulce y maja que es y bueno, que con tres añitos como que te lo tragas. Un poco, tampoco nos pasemos. Te mola, digamos, dentro de tu infantilidad. El caso, que yo me iba a los baños para rezarle, o algo parecido. Para que hiciera que mi día no fuera una mierda y que no me entrara la angustia de estar en ese sitio, ya en infantil. Agonizando desde los tres años. O, más bien, agonizando desde que te sacan a la fuerza de tu casa para meterte en un territorio infernal durante más de diez años. Una cárcel federal de niñitos de tan solo tres cortos años de edad, exacto. Vaya, que cuando me entraba la ansiedad, pedía ir al baño para alejarme de la peña esa de masa negra, y allí decía palabras en bajito haciendo una especie de gestos inventados que resultaban como un ritual para mí y así entrar en contacto con los entes divinos. Cosas y cuentos de bebés, me imagino. Los pequeños tienen sus cosillas chungas y sus líos mentales debido a esa gran lucidez y libertad mental con la que nacen. Lo malo de que el tiempo te vaya ensuciando un poco las ideas y cada vez te empanes más.
Resulta que la virgen me gustaba porque me veía reflejada en ella: era buena, estudiosa y me imagino que un poco apartada. Posiblemente lo que me atraía era la dulzura con la que la retrataban. Me aferraba a ella para sentirme a salvo, de algún modo. Pero, aunque no funcionaran las peticiones en el baño, me ayudaba a sentirme más tranquila, eso siempre.
Luego llegaban las actuaciones de navidad al colegio y, evidentemente, tenía que ser yo a narices la que interpretaba el papel de niña María. Aquella que intentara quitarme ese puesto iba a aparecer con el cuello partido, y esto era así. Por lo menos, mentalmente sí.

“Tú no te mereces ese papel más que yo, sucia pecadora de pocas ideas”. —Pensamientos en una criaja de 5  primaveras.

El rollo, chavales, es que Jesús y Dios no me gustaban. Eran los NPC’s de la historia que solo daban por saco con una actitud nefasta. Me aburrían. Pero bueno, que con el tiempo hasta la virgen empezó a ser un personaje igual de vulgar.
Al crecer me convertí en un bicho ateo. Qué queréis que os diga, si la Iglesia como institución deja mucho que desear. Si me hubieran transmitido las religiones de otro modo, lo más seguro es que me hubiese interesado. Pero claro, por qué no vamos a estropear más cosas todavía.

¡Son las 11:57 del día 20 del mes de abril! Una de todo menos en Canario. Me he vuelto a casa ya. Hoy el cuerpo no me aguantaba las tres últimas horas de clase, así que en cuanto termine me pondré a dormir. Justo cuando salí, se me acercó un conservatorio del compañero.
Voy a dejarlo así porque es como me salió de dentro.
Que se me acercó un compañero del conservatorio a mandarme un aviso de desesperación de la profesora. Mal augurio. Que no falte al ensayo con flauta el viernes, que como sea así le va a dar un ataque al corazón. Vamos, que le da un suicidio. O básicamente me lo puede dar a mí ella.
Yendo por la calle casi me choco contra los enormes pechos de un chica que venía de frente. Por un momento pensé que vivía en un ecchi.

No tengo muchas más historias que contar. Espero no haber aburrido al personal con mis rollos, pero opino que es mucho mejor algún cuento tonto que relatar lo mucho que te has divertido en tu rutina de ir trabajar y a cagarte en toda tu existencia.

Felices Pascuas de guardar. Unción.

—Fin del Rincón marzo-abril 2017 —

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3 Respuestas

  1. Sehir Saldzar dice:

    Pues es como interesante lo del medio. La redacción 10/10. Me mola el rollo. También el del análisis social.

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