El Rincón de Miyuru: Nadie es nada

Sí.

Tengo aquí unas fechas apuntadas con cosas que hice y las cuales no volví a apuntar nunca jamás desde el día 6 de julio. Me cago en toda la existencia, qué rápido pasa todo, joder. En fin, que hola y tal y tal. He vuelto para narrar las peripecias de esta vida aburrida en el mundo moderno.

El 21 de junio queda ya muy lejos (parece mentira, ¿verdad), pero empezaré por ahí. Había comenzado oportunamente  una huelga de buses que me pillaba muy mal. Por la tarde tenía que ir a acompañar a una chica en su prueba de acceso y nada, que vino en coche ella hasta mi pueblo para recogerme y traerme de vuelta, por lo tanto me pagó en gasolina y transporte. Hombre, no está mal. Eso sí, acabé reventada ese día.
El 24 por la tarde fui a una coral de viejos y me marché antes de tiempo. Un bodrio era eso.

Es que no he hecho absolutamente nada más. No sé qué puedo contar.
Podría sacar tema de conversación, pero… es que tampoco me encuentro yo con muchas ganas de inventar.

Jugué muchisísimo a Skyrim. Salí a dar una vuelta con alguna gente.
AH, escuché fado portugués en directo. Una hermosura. Yyyyy también comí pollo. Muy rico.

Pero lo mejor fue irme de vacaciones unos días a la casa de Alpha y Sehir. Me lo pasé muy bien y fuimos felices conspirando. Por lo menos yo sí que fui feliz.

Vi el mar.

PERO OLVIDÉMONOS DE COSAS TRISTES PORQUE LA VIDA ES SALSA. Estoy comiendo piña.

Me parece que no cumpliré el mínimo de palabras. Vaaaamos a intentarlo.
No sé si es porque ha sido un mes flojo, pero me huele a que los rincones van a terminar por perderse. El significado de hacerlos ya no es el mismo que antes porque eran un complemento de los otros posts. Al final, alguien dirá un día: “no los hagáis más”, y nos dedicaremos a otros asuntos, seguramente. Me perturba ver cómo el tiempo, muy poco a poco, va modificando las cosas hasta que terminan desapareciendo o siendo algo completamente distinto a lo que fueron en un principio.
Es que a veces me imagino que todo terminará desapareciendo.

Un día de estos empezaré a darme a la bebida. Que no os extrañe.

Y nada, que aquí sigo merendando, intentando llegar al mínimo de palabras.
*Mueve las piernas armoniosamente al son de “L’amour est un oiseau rebelle”*

Me quedó tan rico que ya no recuerdo mi nombre.

Empezaré a leerme unos cuanto libros. Mientras trate de evitar mis obligaciones, siempre tendré mucho tiempo. Y por cierto, en cuanto llegue a las 500 palabras, cortaré en seco aunque la frase quede a medias. Es mi deber como persona el

 

 

 

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