El Rincón de Sehir: Las tareas mensuales.

Como subtítulo de ese título podría poner “La historia de un buen concepto que terminó en tortura”.

El año pasado me propuse asignarme un total de cinco tareas distintas cada mes del año. Dicho de otra manera, cada día 1 del año pasado me iba a una cafetería a reflexionar sobre qué cinco cosas terminar ese mes. El tipo de tareas empezaron siendo cosas como “Acabar el capítulo empezado de la historia x de Wattpad”, “Hacer tres dibujos relativos a x cosa”, “Ir de viaje a un sitio cercano al que no haya ido”, “Ordenar las estanterías” o “Probar una receta nueva”.

A mí me pareció una buena iniciativa que podría ayudarme a terminar algunas cosas que dejo abandonadas, ya que ese primer día de cada mes reflexionaría en las cosas que tengo empezadas y en qué podría hacer para continuarlas de un modo sano o acabarlas, si es posible. De este modo terminaría más cosas en menos tiempo y seguramente, como sería en series de dibujos o en historias de Wattpad, todo sería mucho más lógico, técnicamente hablando.

No niego que los primeros meses fue bien. Acababa las tareas a tiempo, o casi a tiempo, terminándola a ciertas horas de la madrugada del último día, pero poco a poco comenzó a formarse el concepto de “La deuda con Gestalta”, que era la compensación que había que hacer con el bote de la calderilla suelta, dándole dos euros por cada tarea no terminada. No hay que tener mucha imaginación para saber cuánto dinero acabó allí ese año, pero sí mucho músculo para levantar ese bote con una sola mano.

A mediados de año las tareas mensuales comenzaron a ser un agobio más, junto con el conservatorio, los cursos, segundo de bachiller, audiciones o exámenes, o incluso ingresos o concursos. Y sinceramente, puedo decir que, cuando el instituto acabó por fin y para siempre, pasó a ser el siguiente mayor agobio. Creí que en verano podría recuperar todas las tareas que se me quedaron atrasadas con el tiempo, pero eso no fue así. De hecho, para nada. El curso empezó de nuevo cuando, en vez de terminar 15 tareas, terminé 8. Empecé con bastante mal pie; fue el primer año en el que no tuve sinusitis en noviembre, sino entre finales de septiembre y principios de octubre. Empecé a faltar a clase en el propio septiembre, por primera vez. Debo hacer notar el dato de que en vez de volver a tener sinusitis en febrero, la tuve en diciembre y otra vez en enero. Y bueno; porque ahora estamos en febrero y el mes aún no ha acabado.

En noviembre tomé una decisión importante: decidí ponerme cuatro tareas en vez de cinco, porque era ya suficiente para mí todo lo que tenía que hacer. Ese mes acabé dos tareas. Y era completamente consciente de que el mes siguiente terminaría una, si es que acaso era capaz. Decidí no ponerme ninguna tarea adicional a terminar ese mes, pero, a cambio, terminar las ocho que tenía pendientes antes de enero. Terminé una.

El día 1 de enero, dispuesto a ponerme las nuevas tareas mensuales, me paré a pensar. “¿Por qué y cómo llegó a pasar esto?” Solo tuve que recordar eso que escribí arriba para saber por qué. “Acabar un capítulo empezado de una historia de Wattpad” se convirtió en “Escribir un capítulo entero de Zwoirash”; es decir, de escribir aproximadamente 500 palabras pasé a exigirme escribir alrededor de 7.500; “Hacer tres dibujos relativos a x cosa” pasó a ser “Hacer dos dibujos por cada Sketchbook empezada”, sumando de este modo 12 dibujos (porque las divido por técnica o tema), entre otras seis.

Os pondré los títulos de las que aún no he terminado:

  • Tareas cortas (acabar Project MIRAI, llegar a las 10 horas en Persona 3, Ver Overlord, Ver Mirai Nikki, 2ª peli de Matrix, 3ª peli de Matrix, acabar un libro concreto) <6/7> —Decidme vosotros qué concepto hay que tener de “tarea corta” para que fueran esas.
  • Traducir 3 canciones de Kagepro <1/3> —Kagepro es la única saga de canciones de la que traduzco comprobando los apuntes de japonés y haciendo análisis sintáctico de las frases antes de comprobar la existencia de metáforas o referencias a otras cosas, por lo que una traducción de una de las canciones me lleva por lo menos dos tardes enteras.
  • Complemento a las tareas anuales* (10 películas, 4 libros, 2 anime, 1 videojuego, 6 tomos de manga) <22/23> —Las tareas anuales eran otras aparte, con el motivo de calcular la cantidad de cultura que podía engullir en un año, pero con unas guías orientativas de lo que quería realmente; aunque de todos modos acabó siendo una especie de autoobligación, como la de las tareas mensuales. Más abajo explicaré un poco más esto.
  • Capítulo 5 de Zwoirash <1/5> —Al igual que en Amiskon, cada capítulo de Zwoirash consta de una cantidad diferente de partes, cada una narrada por un personaje distinto, en un tiempo distinto y seguramente un lugar distinto. Acabar una parte y empezar con la siguiente es complicado; como cada personaje habla también bastante distinto, tengo que leer una parte casi completa del mismo personaje, luego hacer una planificación del capítulo a partir de los esquemas, teniendo en cuenta incoherencias. Y si lo dejo para otro día, a repetir el proceso. No son 7.500 palabras cualquiera.
  • Hacer dos dibujos en cada Sketchbook <9/10> —Decidí quitar dos dibujos (uno de la libreta en la que hago diseños de personajes juntos para historias de Wattpad y otro de la libreta en la que hago escenarios y personajes con lápices de colores de Faber Castell, porque tendría que acabar una historia de Wattpad para uno y otra para el otro), por eso no son 12.
  • Hacer tres dibujos de escenas de Amiskon <1/3> —Debo aclarar que no fue mi voluntad y no me motiva hacer esta tarea, pero estoy acabando el segundo y está a medio hacer el tercero. De todos modos tengo diseñados mapas de muchos sitios, con bastante detalle. Pero dibujar eso… se me escapa de mis posibilidades técnicas. Quizá por eso es que no me apetece nunca y siempre tiro por otro sitio. Igualmente, a pesar de que el primero fue algo parecido a un “escape legal”, en cierto modo, los otros dos dibujos no se salvan de ser los más difíciles que he hecho nunca, porque incluyen personajes con detalle, mucha perspectiva y objetos que no había dibujado nunca antes (como un coche, por ejemplo).

Es por esto por lo que terminó siendo una tortura. De eso no tengo duda. Eso llevó a que las tareas anuales fueran más vistas como una obligación que como una guía orientativa. Para que tengáis, idea, eran 100 películas (quedaron 19), 30 libros (quedaron 11), 20 anime (quedaron 4), 10 videojuegos (terminado), 100 dibujos (terminado y sobrepasado), 50 tomos de manga (quedaron 13) y 5 historias cortas publicadas (quedaron 4).

Ninguno de los objetivos era especialmente poco factible. El problema es que había tantas cosas más que hacer por otras partes que al final te acabas escondiendo de tus responsabilidades en cama aspirando a quedarte inconsciente más tiempo de la cuenta.

En cuanto a este año… me he vuelto a poner tareas anuales y volveré a ponerme las mensuales en cuanto termine todas las que tengo, que, como habréis visto, no me queda mucho. Espero poder llevar las cosas con calma.

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